La nueva etapa de Puerto Rosales

Rodrigo Aristimuño, acaba de asumir como titular del Consorcio de Gestión de Puerto Rosales. Nos cuenta cómo es su trayectoria y los objetivos que encara en esta gestión. Entre sus objetivos figuran potenciar el empleo portuario e integrar un nodo productivo con el Puerto de Bahía Blanca y la Base Naval de Puerto Belgrano.  


11 de noviembre de 2020

Puerto Rosales es el último puerto consorciado, de hecho acaba de cumplir un año de operación como consorcio, y también tiene un nuevo presidente, porque Rodrigo Aristimuño acaba de asumir como su titular. 

Aristimuño proviene del sector sindical, en realidad ya estaba en la delegación portuaria de Coronel Rosales, era el gerente general del consorcio, así que conoce la operatoria y los desafíos del puerto. 

¿Cómo ha repercutido el cambio hacia un puerto consorciado?

Rodrigo Aristimuño: Es una muy buena herramienta en términos de gestión y de celeridad administrativa. 

Algo positivo del Consorcio de Rosales, y por eso nosotros lo apoyamos desde la gestión sindical, es que tiene en su representación del Directorio una mayoría estatal, con dos representantes que son de la provincia de Buenos Aires, dos por el Estado municipal, un representante de los sindicatos y otro por el sector privado. Claramente posee una mayoría estatal en un puerto que es productivo.  Es el segundo puerto con mayor volumen de carga después de Bahía Blanca.

¿Cómo encontró las cuentas y el presupuesto del puerto ?

R.A.: Nosotros venimos con tarifas del año 1984, es decir muy atrasadas; entonces si bien movemos mucha carga eso no tiene correlación con el presupuesto.

La verdad que estamos muy atrasados con todo el cuadro tarifario, y es un tema que cuando estuvo el Subsecretario de Asuntos Portuarios de la Provincia de Buenos Aires, Juan Cruz Lucero, se llevó la inquietud y ya estamos trabajando en conjunto para ver si se puede hacer una reformulación o actualización.

Por la particularidad que tiene Rosales, es necesario que se haga un cuadro tarifario que no sea correlativo a todo el sistema, porque éste puerto tiene sus particularidades, que son únicas, se trata de operaciones muy determinadas, tiene su carga que es off shore, el muelle es de servicios, su espejo de agua está permisionado, y hay un atraso tarifario, entonces hay que empezar a revisar un montón de cuestiones. 

¿Cómo es la relación que tienen con el Puerto Bahía Blanca?

R.A.: Una de las primeras reuniones que tuvimos fue con las autoridades del Puerto de Bahía Blanca, con su presidente Federico Susbielles. Creo que hay un cambio de paradigma en el sentido de querer hacer una construcción colectiva.

Durante mucho tiempo, los dirigentes de Punta Alta no estaban de acuerdo con ésto, y particularmente nosotros creemos que en tantos kilómetros compartidos de Ría tiene que haber una complementariedad, y no puede haber una discusión en términos de competencia sino de sinergia. Ese mismo mensaje lo está haciendo muy claro nuestro Gobernador, de tomar al sistema portuario como algo sistémico. 

En ese sentido coincidimos con Federico, sobre la necesidad de trabajar en conjunto, nos tenemos que volver a juntar en los próximos 10 días, así que estoy convencido que hay un cambio de paradigma, no sólo en la relación institucional sino también en términos de operatividad. La idea es que las palabras después se conviertan en hechos. Tenemos una  distancia entre ambos de 28 kilómetros. La verdad que queremos integrar la matriz productiva estableciendo una sinergia con Bahía Blanca y también con la base naval de Puerto Belgrano.

¿Ustedes podrían integrarse con Puerto Belgrano para realizar ciertos servicios?

R.A.: Sí, nosotros ya pedimos una reunión con la autoridad máxima que está en la Base Naval.  Ellos tienen los diques, que son de los más importantes de Latinoamérica, y eso nos permitiría a nosotros trabajar en conjunto, porque uno de los negocios que estamos profundizando es el de las reparaciones a flote de los pesqueros.

En términos económicos para el consorcio no es un gran ingreso, pero permiten dinamizar la actividad económica, generar más trabajo y mano de obra.  Entonces haciendo reparaciones a flote en Rosales,  y con reparaciones en los diques, simplificaríamos la logística de los armadores y de esa forma se podrían abaratar los costos finales de determinados productos. Me parece que ese el camino.

¿Hay un proyecto para integrar la Zona Franca?

R.A.: El régimen de zonas francas permite la generación de subzonas. La Zona Franca acá tiene dos zonas operativas que una está emplazada en Bahía Blanca y la otra en Punta Alta. El concesionario tiene un 50% que pertenece al Puerto Bahía Blanca y el otro 50% es de la cooperativa eléctrica de Punta Alta. Lo que se hizo por el tema de los aerogeneradores, que es un espacio único en el país, es la posibilidad regenerar subzonas dentro del ejido portuario. Por lo tanto la idea nuestra les a de crear una subzona en Puerto Rosales.

Por ejemplo, en el caso de una planta de pescado, el principal componente de costos es la energía eléctrica, que tiene un IVA de 27%,  y con un régimen de Zona Franca se obtendrían beneficios para todos aquellos que quieran invertir. En mi caso soy también director suplente de la concesionaria de la Zona Franca, así que la idea es esa, estamos queriendo generar una Subzona Franca dentro del ejido portuario. Eso nos va a permitir brindar beneficios impositivos y  en los términos del régimen de Zona Franca. 

Estoy convencido de que necesitamos generar una Zona Franca dentro de la zona portuaria para darle mayor competitividad a los armadores que decidan instalarse o hacer inversiones acá. 

¿Cómo son las condiciones del puerto, cómo se encuentra el tema de mantenimiento de dragado?

R.A.: Del dragado de Rosales está a cargo el Consorcio de Bahía Blanca, porque es quien percibe la tasa con el uso de la vía navegable por los barcos que operan en Rosales.   Es decir el peaje por aquellas embarcaciones en término de toneladas que maneja Rosales los percibe Bahía Blanca, y entonces Bahía Blanca es quien se encarga del dragado de Rosales.

Nosotros tenemos en el muelle 303 metros, que requieren de dos dragados de mantenimiento por año. La semana próxima está llegando ya la draga para hacer el mantenimiento en el Canal de acceso y en el muelle.

Al margen de eso, lo que tiene Puerto Rosales es una ubicación geográfica por excelencia, porque está a la salida de la Ría, estamos a 800 metros del Canal principal con un calado natural de 60 pies. 

¿Y quién hace la batimetría?

R.A.: La batimetría se estaba tercerizando hasta que la propia Área de Dragado y Balizamiento consiguió los equipos y se está especializando, por lo tanto la batimetría hoy la están haciendo los propios compañeros de Bahía Blanca. Creo que eso es muy bueno, y tuvimos una batimetría hace muy poco. Ellos compraron equipos de última tecnología, la verdad que Bahía Blanca en términos de recursos, inversión y capital del personal, es un puerto por excelencia.

¿Cómo están trabajando las monoboyas, se puede agregar otra más?

R.A.: Tenemos dos monoboyas y están generando movimiento, justamente se acaba de terminar una auditoría de Prefectura Naval Argentina.

Hay un proyecto de Oiltanking, que es la terminal privada, de colocar una tercera monoboya, pero eso está muy vinculado a cómo se desarrolla Vaca Muerta, porque todo lo exportable de Vaca Muerta sale por Puerto Rosales, por una cuestión de infraestructura  y logística. 

¿Cómo están trabajando con Vaca Muerta en este año tan particular? 

R.A.: Este año exportamos alrededor de 750 mil toneladas de crudo que vino de Vaca Muerta, y hay pedido de 10 exportaciones más hasta fin de año, así que  va a ser una cuestión récord para nosotros. Esa carga viene por oleoducto, llega a la planta de almacenamiento,  el buque tanque amarra en la monoboya, hace la operación de carga, aproximadamente 60 mil toneladas de petróleo y se lo lleva al exterior.

Esta infraestructura con la cuenta Puerto de Coronel Rosales es por dónde debería salir el crudo de Vaca Muerta.

Nosotros hoy tenemos un promedio de 15 barcos al mes con dos monoboyas, podemos tener operando 21 barcos simultáneamente en ambas boyas. Estamos hablando de barcos  220 metros de eslora,  con 20 mil toneladas de registro neutro, son barcos que en cada operación realizan un movimiento de 60 mil toneladas de petróleo crudo. 

La posibilidad de una tercera boya, ya depende de inversiones privadas, que el puerto desde ya que va apoyar toda inversión que sea en ese sentido. Nosotros administramos el espejo de agua, pero las boyas no son propiedad del consorcio.

¿Y qué otro tipo de producto tiene potencialidad para operar en ese puerto?

R.A.: Hay posibilidades de diversificar las actividades para generar más trabajo, y por eso es la reunión también que tuvimos con el Puerto de Bahía Blanca, porque apostamos a una complementación. 

Provengo del sector obrero, como dirigente sindical y uno de los grandes objetivos que tiene Punta Alta es generar trabajo. 

Un sector que brinda mucho trabajo y que nosotros queremos reactivar es el de las reparaciones navales. Ahora en uno de los galpones que tenemos, se han instalado cuatro talleres navales, y eso hace que tengamos respuesta inmediata con el armador, que realmente se genere trabajo.  Me parece que tenemos que seguir apostando a eso.

Un buque petrolero que entra en reparaciones deja alrededor de un millón de dólares entonces eso es algo que en el marco de la coyuntura actual tenemos que buscar potenciar, son sinergias productivas.

Por otro lado todo el polo de Puerto Rosales, Bahía Blanca y la base naval se tiene que preparar  para atender también a la pesca, porque el recurso está cada vez más al Norte y la verdad que somos un nodo de posibilidad de carga mirando hacia adelante. 

Creo que ha cambiado la mirada conceptual hacia los puertos, no solamente se ve una cinta que carga granos, sino un puerto que puede atraer por ejemplo barcos pesqueros, que genera jornales para los estibadores. Eso pasó en Bahía Blanca y es una política que comparto. Hay que transformar los puertos en generadores de empleo, eso nos va a llevar un tiempo, venimos de muchos años de déficit de infraestructura,  que no se revierten en dos años pero me parece que tenemos que empezar a trazar un camino. Creo en la política como herramienta de transformación de la realidad. 

Cada puerto tiene una especialización, me parece que lo que hay que hacer es generar algunas condiciones para que el sistema pueda integrarse. Creo absolutamente en la complementariedad del sistema. 

Me parece muy bien el rol que está cumpliendo la Subsecretaría de Actividades Portuarias porque tiene que existir una planificación y están trabajando en ese sentido. Hoy existe un contacto permanente con ellos, que quieren interiorizarse de las actividades productivas y es muy importante, porque apuestan a un modelo sistémico y eso es un Estado presente, que se preocupa en entender que los puertos son generadores de trabajo. 

¿Cómo se encuentra la parte sindical ahí en Puerto Rosales?

R.A.: Estuve reunido con los compañeros del SOMU, de la CGT, vengo del mundo sindical además, así que la relación es muy buena.

La verdad que pudimos normalizar una situación que era la de los compañeros del SUPA con la estiba. Nosotros resolvimos la situación de los estibadores de Rosales,  y lo hicimos con una decisión firme de parte del Consorcio de regularizar la situación de los trabajadores. Lo que hicimos fue tomar una decisión, lo conversamos con el sindicato, y acá hay una bolsa de trabajo de más de 20 compañeros, que están en blanco, que cobran lo que tienen que cobrar, y que trabajan de la manera en la que tienen que trabajar, con elementos de seguridad para la protección personal. Hoy en día la verdad que tenemos un excelente diálogo. Estamos trabajando en conjunto para lograr que haya condiciones para activar el empleo local. Nosotros somos conscientes que tenemos que generar las condiciones para que los armadores vengan acá a trabajar y embarquen personal de Punta Alta, estamos en eso. 

Las grandes transformaciones merecen grandes acuerdos, por eso el sector trabajador, empresario y político, los tres sectores tenemos que sentarnos en una mesa y fijar políticas de Estado. 

Por último, ¿cómo es la integración de Puerto Rosales con la ciudad?

R.A.: Una de las grandes deudas que tiene el puerto en sí, es la vinculación con la ciudadanía, porque por muchos años Punta Alta miró hacia lo marítimo en términos de lo naval.

Me parece importante destacar por ejemplo que acá en Puerto Rosales hay un balneario, que está concesionado del municipio, y nosotros estamos trabajando  en generar sentido de pertenencia  marítima, conciencia portuaria. Dentro de poco habrá muy buenas noticias para aquellos que vienen a visitar este balneario, que está jurisdicción portuaria y tiene muy lindos espacios. Esa integración entre el puerto y los ciudadanos es un desafío muy importante que tenemos, estamos pensando en intervenciones urbanísticas, nuestra relación tiene que profundizarse.