Una guía de ruta para la salida de la emergencia en la post pandemia

Aseguran que el Estado no necesita realizar grandes inversiones para poner en movimiento a la marina mercante nacional y la industria naval, sino que sólo  hace falta poder cumplir con la reglamentación. 

 

22.09.2020 23:02 | 

En el Encuentro Argentino de Transporte Fluvial se analizó la situación de la logística y el transporte fluvio marítimo post covid-19. El moderador del evento fue Juan Carlos Venecia quien presentó a los expositores, entre ellos el práctico Cap. Sergio Borrelli, ex interventor de la AGP, quien disertó sobre cómo reactivar la actividad.

Borrelli destacó que si bien tenemos un panorama complejo en la salida de la pandemia también podemos ser optimistas en el sentido de que la situación se resuelve si se aplica correctamente la reglamentación. Al respecto explicó que primero hay que empezar por cumplir con la legislación actual, o al menos garantizar el futuro cumplimiento de la Ley de Cabotaje Nacional que está rectificada por nuestra Ley de Marina Mercante. Puntualmente, se refirió a la reglamentación del artículo 10 de la Ley que plantea un descuento sobre las cargas sociales, y al cumplimiento del artículo 12 que propone un descuento del 50 por ciento del impuesto a los combustibles -impuesto que no pagan las banderas extranjeras que navegan en el mismo tramo-. 

“Con la aplicación plena de esta normativa mejoraríamos el comportamiento de nuestro tráfico de cabotaje, aunque no alcanza para salir a competir regional y globalmente” aclaró. Según dijo el error es que estamos embarcados en “grabar lo que no existe y en reglamentar sobre lo que no hay.” 

También propuso un régimen especial para la marina mercante que otorgue facilidades para incorporar buques de las características que necesita la producción granaria, un régimen que estimule la reinversión de ganancias;  disminución de la presión fiscal para tripulantes; amortización acelerada de los buques incorporados, entre otras sugerencias.  

“No se necesitan grandes inversiones por parte del Estado para poner en movimiento la marina mercante nacional y a la industria naval. Lo que sí hace falta es la inversión de tiempo y darle la importancia que se merece este negocio” enfatizó.  Por otro lado, se preguntó por qué si Argentina necesita encontrar nuevos negocios, ¿no alcanzan las 100 millones de toneladas, ni las costas que tiene este país, para promover la marina mercante y de industria naval? cuando sería una manera de poder aportar divisas a las arcas nacionales y de generar más empleo genuino.

Como conclusión aseguró, “se trata de un negocio asequible, que sería mucho más sencillo en el corto plazo, que subirnos a otros negocios como el de la electrónica, provisión de computadoras, la exportación de teléfonos celulares o de automóviles a escala global”. También agregó que no se necesitan fórmulas complicadas para resolver nuestros problemas, sino que propone una mucho más sencilla, copiada de lo que hace la región: 10% Impuesto a las ganancias, 10% de IVA y 10% de cargas sociales. 

Sobre el futuro de la hidrovía, señaló que antes y después de la pandemia la situación no cambia, ya que seguimos necesitando profundización y ensanche para aportar a una navegación segura; obras en rada y zona de cruces; la necesidad de avanzar sobre un nuevo buque de diseño que se parezca a las medidas actuales, entre otras mejoras. Asimismo, buscar un nuevo esquema con un pliego más flexible, una fórmula de peaje “que se pueda entender”; y que sería necesario una exención del peaje para los buques de bandera Argentina.