Informe internacional

Países Bajos: más retrasos en los pagos asociados al covid-19

Las empresas reportaron que la duración media de los retrasos en los pagos es alta: 66 días en el primer trimestre y 58 días en el segundo trimestre. Por otro lado, La contracción económica está amenazando la supervivencia de algunas de las empresas encuestadas. Un tercio de ellas ha solicitado o tiene previsto solicitar una ayuda estatal, mientras que un 7% no está seguro, pero podría recurrir a ella si la situación económica empeorase.

14.09.2020 10:07 |  Fuente: Coface

Este informe  incluye la primera encuesta de Coface sobre la experiencia de pagos en los Países Bajos. Originalmente, esta encuesta se realizó entre febrero y principios de marzo de 2020 con la participación de 301 empresas ubicadas en el país. Sin embargo, al final del transcurso de la encuesta, el COVID-19 golpeó al mundo y cambió drásticamente las perspectivas económicas. 

Consecuentemente, y con el fin de incorporar este cambio en la experiencia de pagos de las empresas, llevaron a cabo una nueva encuesta entre principios de mayo y finales de junio, con la participación de 114 empresas. Los resultados difieren notablemente entre estos pocos meses, indudablemente en algunos casos pueden deberse al diferente grupo de participantes, pero en otros, reflejan el nuevo status quo económico.

Las condiciones de pago en los Países Bajos son un caso interesante. Sólo el 42% de los participantes en la encuesta del primer trimestre de 2020 ofrecía condiciones de pago, y esta cifra aumentó ligeramente hasta el 48% en el segundo trimestre del año. Los créditos a corto plazo dominan el panorama empresarial holandés, con un 85% de las empresas ofreciendo condiciones de pago a 60 días. Entre el primer y el segundo trimestre de 2020, la distribución cambió, disminuyó en el periodo de corto a mediano plazo (entre 31 y 60 días) y aumentó en el segmento de muy corto plazo (entre 1 y 30 días).

Si bien este cambio podría estar ligado al menor número de encuestados, también sugiere que los participantes podrían estar preocupados por los retrasos en los pagos y prefieren cobrar lo antes posible. Esta preocupación no carece de fundamento: el número de encuestados que declaró retrasos en los pagos aumentó del 71% en el primer trimestre de 2020 al 75% en el segundo trimestre, lo que significa que, en la muestra, tres de cada cuatro empresas están sufriendo retrasos en los pagos.

Las empresas reportaron que la duración media de los retrasos en los pagos es alta: 66 días en el primer trimestre y 58 días en el segundo trimestre. El sector retail experimentó los retrasos más largos.

La proporción de los retrasos en los pagos que han superado los seis meses es un tema preocupante en los Países Bajos. En general, sigue siendo baja, pero la distribución ha cambiado en el tramo más alto. Mientras que en el primer trimestre de 2020, sólo el 3,6% de los participantes reportó que los pagos atrasados representaban el 5% o más de su facturación, en el segundo trimestre la cifra aumentó al 9,6% de los encuestados.

El panorama económico ha cambiado completamente en pocos meses. En el primer trimestre del año, todos los sectores en general eran optimistas respecto a las perspectivas comerciales para 2020, siendo la industria farmacéutica la más positiva y la construcción la más negativa. Sin embargo, en junio, el 52% de las empresas encuestadas preveía un desarrollo comercial negativo para 2020.

Esta contracción económica está amenazando a la supervivencia de algunas de las empresas encuestadas. Un tercio de ellas ha solicitado o tiene previsto solicitar una ayuda estatal, mientras que un 7% no está seguro, pero podría recurrir a ella si la situación económica empeorase. En consecuencia, las prioridades con respecto a las principales amenazas para las perspectivas empresariales han cambiado: mientras que a principios de 2020 el principal problema parecía ser el Brexit, ahora lo son los efectos del COVID-19 sobre la economía mundial y las interrupciones de las cadenas de producción globales. Esta podría ser una de las razones que explican la pérdida de confianza de las empresas holandesas en China y su creciente preferencia por Asia emergente como el destino con mayores oportunidades.