Perspectivas económicas en el marco de la crisis del coronavirus

FAO analiza la pandemia del COVID-19, su impacto en la alimentación y la agricultura. Además, la Agencia de la ONU llamó a todos a fortalecer sus sistemas inmunológicos con una alimentación sana que evite el desperdicio, y entregó recomendaciones para mitigar los efectos de la pandemia en la seguridad alimentaria y la nutrición.

26.03.2020 11:49 |  Fuente: Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

 La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha puesto a disposición una serie de preguntas y respuestas sobre el impacto del COVID 19 en la alimentación y la agricultura, además de siete consejos de alimentación saludable para enfrentar la crisis.

¿Cómo afectará la pandemia a la demanda de alimentos?

La crisis financiera de 2008 nos demostró lo que puede suceder cuando la reducción de los ingresos y la incertidumbre hacen que la gente gaste menos y que la demanda se reduzca. Las ventas disminuyeron. También la producción.

Al inicio del brote de COVID-19, ha habido un aumento significativo de la demanda.

La demanda de alimentos es en general poco elástica y su efecto en el conjunto del consumo será probablemente limitado, aunque los hábitos alimentarios pueden verse alterados. Existe la posibilidad de que se produzca una disminución en forma desproporcionada del consumo de carne (como resultado de los temores –sin base científica- de que los animales puedan ser huéspedes del virus) y de otros productos de mayor valor, como frutas y hortalizas (que podrían provocar una caída de los precios).

La demanda de alimentos en los países más pobres está más vinculada a los ingresos y, en este caso, la pérdida de oportunidades de obtener ingresos podría repercutir en el consumo.

El temor al contagio puede llevar a una reducción de las visitas a los mercados de alimentos, y esperamos ver un cambio en la forma en que las personas compran y consumen alimentos: menor afluencia a los restaurantes, aumento de las entregas en el comercio online (como se observa en China) y aumento de las comidas en el hogar.

Tras el brote de coronavirus, los países de todo el mundo han iniciado a implementar diversas disposiciones destinadas a evitar una mayor propagación de la enfermedad.

Sin embargo, esas medidas podrían afectar a la producción y el comercio agrícolas. Por ejemplo, muchos países están aplicando controles más estrictos a los buques de carga, con el riesgo de poner en peligro las operaciones de transporte marítimo.

Las medidas que afectan a la libre circulación de personas -como los trabajadores de temporada, podrían repercutir en la producción agrícola, afectando así a los precios de mercado a nivel mundial.

Las medidas para garantizar normas sanitarias aceptables en las industrias alimentarias, pueden ralentizar la producción.

¿Cuáles son las implicaciones de la situación creada por el COVID-19 -ahora y en el futuro- para la producción alimentaria, las cadenas de suministro agrícola y los mercados?

La cadena de suministro de alimentos es una compleja red que implica a productores, insumos agrícolas, transporte, plantas de procesado, transporte marítimo, etc.

A medida que el virus se propaga y los casos aumentan, y se refuerzan las medidas para frenar la propagación del virus, existen muchas formas en que el sistema alimentario mundial será puesto a prueba y sometido a tensión en las próximas semanas y meses.

Por ahora, las interrupciones son mínimas, ya que el suministro de alimentos ha sido adecuado y los mercados han permanecido estables hasta el momento. Las reservas mundiales de cereales se encuentran en niveles holgados y las perspectivas para el trigo y otros cultivos básicos importantes para 2020 son positivas.

Aunque ya se considera probable una menor producción de alimentos básicos de elevado valor (es decir, frutas y hortalizas), todavía no se percibe debido a los cierres y la interrupción de la cadena de valor.

Sin embargo, ya estamos viendo problemas a nivel de la logística que implica el movimiento de los alimentos (no poder trasladar los alimentos del punto A al punto B), y el impacto de la pandemia en el sector ganadero, debido a la reducción del acceso a los piensos y la menor capacidad de los mataderos (debido a las limitaciones logísticas y la escasez de mano de obra), de manera similar a lo que ocurrió en China.

Como resultado de lo anterior, a partir de abril y mayo se esperan interrupciones en las cadenas de suministro alimentaria.

El bloqueo de las rutas de transporte es particularmente perjudicial para las cadenas de suministro de alimentos frescos y puede dar lugar también a un aumento de los niveles de pérdida y desperdicio de alimentos.

Es probable que las restricciones al transporte y las medidas de cuarentena impidan el acceso de los agricultores a los mercados, frenando su capacidad productiva y obstaculizando la venta de sus productos.

La escasez de mano de obra podría afectar a la producción y elaboración de alimentos, en particular en el caso de los cultivos intensivos en mano de obra.

No se prevén subidas bruscas de precios en los principales productos básicos en los que hay suministros, existencias y la producción es intensiva en capital, pero son más probables en el caso de los productos básicos de alto valor, sobre todo la carne a muy corto plazo y los productos básicos perecederos.

Los países en desarrollo y África corren un riesgo especial, ya que la enfermedad puede provocar una reducción de la mano de obra y afectar a las formas de producción con alto coeficiente de mano de obra (agricultura), pero también porque la mayoría de los países afectados por crisis alimentarias se encuentran en África subsahariana.

¿Cuál es el impacto de la pandemia en la economía mundial?

Hay varias maneras de influir en la economía mundial.

En primer lugar, los mercados están más integrados e interconectados, con una economía china que contribuye en un 16 por ciento al producto interno bruto mundial. Por lo tanto, cualquier conmoción que afecte a China tiene ahora consecuencias mucho mayores para la economía mundial. 

En segundo lugar, las perturbaciones de la oferta debidas a la morbilidad y la mortalidad, pero también los esfuerzos de contención que restringen la movilidad y los mayores costes de la actividad empresarial debido a las cadenas de suministro restringidas y a un endurecimiento del crédito, afectarán a las economías, llevando a un menor crecimiento económico.

En marzo, la OCDE redujo su pronóstico de crecimiento económico mundial en 2020 del 2,9 al 2,4 por ciento, que sería el nivel más bajo desde la crisis financiera de hace una década, advirtiendo que una epidemia prolongada y más intensa de coronavirus podría incluso reducir esta cifra a la mitad, a tan sólo el 1,5 por ciento.

En tercer lugar, la demanda también caerá debido a la mayor incertidumbre, el aumento del comportamiento cauteloso, los esfuerzos de contención y el aumento de los costes financieros que reducen la capacidad de gasto.

Por último, hay una devaluación significativa del tipo de cambio con respecto al dólar EEUU, que también afectará a los países dependientes de las importaciones.

Los mercados mundiales de alimentos no son inmunes a estos acontecimientos. Sin embargo, es probable que se vean menos afectados que otros sectores más expuestos a las perturbaciones logísticas y al debilitamiento de la demanda, como los relacionados con los viajes, la industria manufacturera y los mercados energéticos (Fuente: Seguimiento de los mercados, AMIS, marzo de 2020). Sin embargo, dada la complejidad de las cadenas de valor de los alimentos y la importancia del comercio y el transporte, esto podría volverlas extremadamente vulnerables.

Si bien es probable que el COVID-19 represente una crisis deflacionaria para la economía mundial, que se refleja en las primeras tendencias detectadas por el Índice de precios de los alimentos de la FAO, a corto plazo el costo real de una dieta saludable podría aumentar debido al incremento del precio de los productos básicos perecederos, lo que tendría un efecto especialmente adverso en los hogares de menores ingresos y dificultaría alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

Este impacto, como se muestra en el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2019, se producirá sobre todo en los países que dependen en gran medida de la importación de productos básicos. En este caso, el efecto negativo es más fuerte, ya que un aumento del 1 por ciento en la dependencia de la importación de productos básicos provoca un incremento medio de la subalimentación del 3,8 por ciento anual. Cuando el país depende de la importación de alimentos, se produce un aumento medio de la subalimentación del 8 por ciento al año. Además, el impacto de la demanda contribuirá a prolongar y empeorar las consecuencias.

Además de ello, la Oficina Regional de la FAO para América Latina ofrece 7 consejos de alimentación saludable para que todos y todas fortalezcan sus sistemas inmunológicos con una alimentación sana y consciente que evite el desperdicio de alimentos.

1. Fortalece tu sistema inmunológico a través de la alimentación

Aumenta tu consumo de frutas y verduras, con al menos cinco porciones al día. Contienen mucha vitamina A y C, además de antioxidantes, que te ayudarán a combatir infecciones. Consume legumbres al menos tres veces a la semana: se conservan por mucho tiempo, son económicas y te ayudarán a mantenerte sano, porque son altas en proteína y hierro. 

2.    No compres solo alimentos no-perecibles

En vez de comprar muchas pastas y arroz, adquiere frutas, verduras y legumbres. ¿Compraste frutas y verduras de más? No hay problema: límpialas, córtalas y congélalas. Las tendrás listas para tu siguiente preparación. Prefiere verduras y frutas en vez de galletas, snacks, y pastelería.

3.    Planifica tus compras: compra lo justo y necesario.

Esto no sólo es un acto de empatía con otros consumidores que también deben abastecerse, sino que te ayuda a evitar el desperdicio de alimentos y mejorar la economía de tu hogar.

4.    No tires tus sobras

Si cocinaste de más, congela tus comidas para que duren más tiempo y así evitar el desperdicio, además de tener una preparación lista para otra ocasión, sin mayor esfuerzo. Recuerda: los alimentos deben estar en buen estado para consumirlos.

5.    Bebe mucha agua

Toma al menos dos litros de agua al día para mantenerte hidratado y ayudar a tu sistema inmunológico.

6.    Haz rendir tu presupuesto

Si tu presupuesto es acotado, recomendamos preferir agua a las bebidas gaseosas. Revisa bien lo que tienes en la despensa y la heladera. Compra los productos de acorde a su duración.

7. Cocina en familia

El encierro en que muchos nos encontramos también es una oportunidad de cocinar en casa e incorporar a los niños y niñas en esta actividad, para que aprendan hábitos de consumo saludables desde pequeños.