Exportación y mercados

Cambió el panorama mundial

Conversamos con el director del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano sobre las oportunidades que se abren para la Argentina en el marco de la guerra comercial entre EE.UU. y China, que se intensificó esta semana con el anuncio de nuevos gravámenes 

09.08.2018 12:49 | 

La guerra comercial desatada entre las dos principales potencias económicas del mundo amenaza con retrotraernos a una etapa que parecía totalmente superada, advierte el último reporte del CENE.

En efecto, la guerra comercial fue la respuesta de las potencias a la Gran Depresión de la década de 1930 y el preanuncio de la Segunda Guerra Mundial.

Luego, los acuerdos de Bretton Woods establecieron reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo, destinadas a desarmar los mecanismos proteccionistas.

"Los acontecimientos recientes parecen revivir las prácticas de aquel entonces, cuando los países recurrían al bilateralismo, a devaluaciones competitivas, cuotas y otras medidas restrictivas en materia de comercio y pagos. Lo paradójico es que los Estados Unidos, el país que encabezó el movimiento liberalizador, sea hoy el que se puso a la cabeza del regreso al proteccionismo, en busca de nivelar su balanza comercial, en la actualidad fuertemente deficitaria", indicó Víctor Beker, director del CENE.

En concreto, la imposición de aranceles a las importaciones de acero y aluminio, junto con otras medidas específicamente dirigidas a China, fue respondida por el país asiático con el establecimiento de restricciones al ingreso del poroto de soja y otro conjunto de productos provenientes de los Estados Unidos.

"Esto abre una oportunidad para la Argentina: sustituir los productos provenientes de los Estados Unidos alcanzados por los aranceles que les impuso el gobierno chino. La Argentina tiene un fuerte déficit comercial con China. En 2017, sus exportaciones sumaron 4.593 millones de dólares, mientras que las importaciones treparon a 12.329 millones. La oportunidad abierta por el conflicto sino-estadounidense permitiría reducir dicha brecha, incrementando la venta de maíz, trigo, carne vacuna, mariscos, lana y pollo. Lamentablemente, esta posibilidad aparece limitada este año en el caso de la soja, por los menores volúmenes de la actual cosecha como consecuencia de la sequía", subrayó Beker.

Desde su punto de vista, además esta oportunidad constituiría "un importante aporte a reducir el déficit de la balanza comercial argentina, que en 2017 totalizó 8.471 millones de dólares".

¿Puede empeorar la situación de esta guerra comercial? Estados Unidos acaba de anunciar un segundo paquete de nuevos aranceles a partir del 23 de agosto y China no se queda atrás respondiendo de la misma manera ¿Cómo impacta en el mundo todo ésto, pero sobre todo en nuestro país?

V.B.: El hecho de que China imponga aranceles sobre los productos provenientes de Estados Unidos abre una ventana de oportunidad para Argentina, que en muchos productos es competidor directo de Estados Unidos.

El caso más representativo es el poroto de soja, que va ingresar a China con un arancel del 25 por ciento, y eso genera un diferencial respecto a la exportación de Argentina que no tiene ese arancel.

El problema es que no contamos con soja ahora para vender. Lamentablemente esta oportunidad está planteada pero hay que producir la soja. Uno supone que en la previsión del año próximo, si las condiciones climáticas acompañan, seguramente mejoren los niveles en comparación con este año. Entonces, si logramos una cosecha normal tendríamos una ventaja comparativa respecto a Estados Unidos para ingresar al mercado chino con la soja.

Argentina tiene además posibilidades de exportar otros productos, puede expandir el mercado de la carne vacuna, también hay posibilidades para el trigo y el maíz. Por ejemplo todos los pronósticos indican que habrá una buena cosecha de trigo, y esos son otros productos que podrían venderse en ese mercado.

Además, el hecho de la devaluación, para las exportaciones argentinas, es un aliciente. Es decir, muchos exportadores que hace tres meses atrás creían que no podían exportar por la relación tipo de cambio - costos, hoy eso ha mejorado.

¿Cómo tiene que moverse la Argentina en este contexto internacional? porque parece ir a contramano del mundo, impulsando políticas de apertura, buscando acuerdos de libre comercio, por ejemplo con el caso de la UE-Mercosur 

V.B.: Frente a este panorama, creo justamente primero que hay que ponerse en la cabeza que las reglas de juego cambiaron a nivel internacional, y hay que estudiar cómo se puede aprovechar mejor la situación para Argentina.

Me parece que más que una cuestión ideológica debe prevalecer una cuestión de intereses. Si China es un mercado, apostemos a China. Veamos cómo podemos maximizar nuestras exportaciones.

¿Estamos frente a un mundo peor, que se vuelve más proteccionista, con barreras más duras y un descreimiento de las reglas internacionales?

V.B.: Desde mi punto de vista, hay que tomar en cuenta que cambió el panorama mundial.

Vivimos desde el final de la Segunda Guerra Mundial en adelante, en un mundo donde el país líder -que era Estados Unidos- era el adalid del libre comercio. Hoy es el campeón del proteccionismo; y el campeón del libre comercio pasó a ser China. Esto es difícil de explicar.

Entonces, hay que ser pragmático y sacarse esquemas mentales que hoy dejaron de funcionar en el mundo.

¿Cuál es la razón de ese gran cambio? más allá del factor Trump.

V.B.: Es muy fácil, cuando un país tiene ventajas comparativas, es partidario del libre comercio, así lo hizo en la historia Gran Bretaña primero, luego Estados Unidos, pero cuando un país pierde ese ventaja, entonces se cierra, busca proteger el trabajo interno, y lo hace generando una muralla de aranceles para que no penetre la producción extranjera.    

¿Qué consecuencias trae eso en lo inmediato para Estados Unidos? ¿Le está funcionando la fórmula?

V.B.: A corto plazo está dando resultados, porque la producción está creciendo, y el desempleo se encuentra en niveles mínimos.  A qué costo, que los insumos de ahora en más tengan un costo mayor para muchas industrias. 

¿Y este aumento de costos, cómo se va a absorber?

V.B.: Bueno, una alternativa es que empiecen a subsidiar.

Cuando los industriales americanos se empiecen a quejar de los costos y las dificultades para poder exportar, el paso siguiente en estos casos es subsidiar la exportación. Lo que viene es eso. Yo diría, todo al revés de los últimos 70 años.

Vuelven a ponerse en práctica todos los mecanismos que ya vimos en la década del 30, luego de la crisis, cuando cada país para salvarse comenzó con una política de aranceles, subsidios, etc. Todo eso que hasta hace poco era "mala palabra", ahora vuelven a ser los mecanismos normales con que cada país tiende a defenderse.

Y además cuando un país de la envergadura de Estados Unidos inicia esta política, eso genera inmediatamente represalias con consecuencias muy fuertes para el mundo, porque los demás empiezan a defenderse y eso fue lo que pasó en los años 30. Por eso fue cayendo el comercio internacional. También se exacerban las doctrinas nacionalistas de los países.

 Volviendo a la Argentina ¿por qué cree que no logran reactivar las exportaciones?

V.B.: Se juntan varias cuestiones, primero porque históricamente Argentina convive con el atraso cambiario, por razones que algún sociólogo debería estudiar, el país siempre recae en una política de atraso cambiario, lo cual es muy bueno para hacer turismo al exterior pero esa política castiga a las exportaciones.

Nosotros tuvimos atraso cambiario en los últimos años del gobierno anterior, eso se corrigió en diciembre de 2015 con una devaluación muy importante, a lo que se sumó una rebaja o quita de retenciones. Pero ya a partir de mediados del 2016 el Banco Central inauguró una política de tipo de interés muy alto, justamente para de alguna manera poder evitar un ajuste en el tipo de cambio.

Desde la Universidad vinimos haciendo un estudio de la evolución mensual del tipo de cambio, y digamos que ya a partir de 2016 se volvió a atrasar el tipo de cambio hasta llegar a los niveles de Abril - Mayo último cuando se corrigió. Creo que eso se tendría que haber venido corrigiendo paulatinamente, pero como siempre hacemos los argentinos, corregimos las cosas de golpe y cuando ya estamos en el borde.

¿Se puede mejorar la competitividad más allá del tipo de cambio, qué pasa con los costos internos?

V.B.: Los costos tienen mucho que ver con la actualización de tarifas, pero seamos sinceros, las tarifas en Argentina eran irrisorias, la luz y el gas eran servicios casi gratuitos. Hoy se está tratando de llevar a niveles que sean compatibles con los costos y comparables con otro país, con lo cual el problema, a mi juicio más serio, es que se ajustaba tarifa pero se atrasaba el tipo de cambio.

Hoy en día, cabe suponer, que a partir de esta corrección con un tipo de cambio competitivo, debería iniciarse una política en ese sentido, en donde el tipo de cambio no se vuelva a atrasar. Eso es difícil de manejar en Argentina, en general siempre recaemos en políticas que atrasan el tipo de cambio y por consiguiente desalientan la exportación.

Argentina necesita inexorablemente dólares, así que debe impulsar las exportaciones, porque para el Gobierno obtener dólares a través de préstamos es una solución de corto plazo. La solución a largo plazo es tener un excedente comercial con el cual se pueda hacer frente a los pagos de la deuda, que cada vez es mayor. Entonces es poco explicable que Argentina no ponga un mayor énfasis en la promoción de las exportaciones.

Hay buenas noticias, no sólo se está viendo un aumento importante en las exportaciones de la carne vacuna, sino que los datos de junio dentro de toda la negatividad que tienen, muestran algo positivo, y es que aumentaron las ventas automotrices a Brasil que es el principal mercado para la industria.

Entonces, que empiece a reactivarse un poco el comercio exterior con Brasil, es una pequeña luz en el medio de la oscuridad que estamos atravesando.

El otro tema son las tasas de interés, que son insostenibles así y hacen imposible producir, por lo tanto dependemos de que el Banco Central encuentre el mecanismo para ir bajando la tasa de interés.

De la misma manera que están llevando las tarifas a precios razonables, también hay que hacerlo con las tasas de interés, porque sino estamos en el peor de los mundos posibles: con suba de tarifas y aumentos exorbitantes en la tasa de interés; y así terminás ahorcado.