Para la Cámara de Importadores

Operador económico autorizado, una ventaja que traspasa fronteras

Los beneficios a los que se accede al ser certificado como OEA, no son sólo aquellos que otorga la aduana de un país a sus empresas, sino también los beneficios en otras latitudes.

15.03.2018 15:13 |  Fuente: CIRA

En los últimos años el comercio internacional ha experimentado cambios acelerados. De acuerdo con un estudio realizado por el Banco Mundial, se prevé que el crecimiento económico global de las economías subirá en los próximos años pero a un ritmo más lento de lo esperado. El informe Doing Business, de dicha institución, señala que más del 60 por ciento de las economías del mundo mejoraron la regulación de los negocios a través de la implementación de reformas regulatorias. De ambos informes se desprende que a pesar de la desaceleración del crecimiento, los gobiernos están haciendo esfuerzos por mejorar las condiciones para las operaciones de negocios.

En este contexto, el papel de las administraciones aduaneras experimentó un cambio importante, un replanteamiento de su misión. Ha debido pasar del rol recaudador y fiscalizador al de facilitador del comercio, equilibrando el control y la facilitación. La Organización Mundial de Aduanas (OMA), organismo internacional que reúne no sólo a casi la totalidad de las administraciones aduaneras a nivel mundial, sino además a representantes del sector privado, creó el Marco Normativo para Asegurar y Facilitar el Comercio Exterior -Marco SAFE-. El SAFE se plasma en un documento que contiene estándares, recomendaciones y buenas prácticas, a fin de que las aduanas faciliten el comercio internacional y la seguridad de la cadena logística.

Dentro de este marco, se crea la figura del Operador Económico Autorizado -OEA-, definido como un operador de comercio exterior confiable. El OEA implica el funcionamiento de una cadena logística segura, con métodos trazables que permitan que cada uno de sus eslabones implemente medidas que identifiquen y aminoren los riesgos de que la mercancía sufra alteraciones en su trayecto, relacionadas con el contrabando, el narcotráfico o cualquier otro ilícito. De esta forma se asegura el control desde el lugar de origen hasta el punto de llegada. El éxito de esta cadena logística se alcanza a través de la certificación de todos los actores que participan en el comercio internacional: productores, importadores, exportadores, agentes de aduana, transportistas, etc.

Argentina finalizó este año su proceso de ratificación del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio (AFC), adhiriéndose así a la normativa impulsada por la OMC para los intercambios comerciales y la simplificación de los trámites para las importaciones y exportaciones en el país. Dentro del Acuerdo, el nuevo programa de OEA incluye ahora al sector importador, un hito de gran importancia que se adapta a las mejores prácticas internacionales, ya que de esta manera funcionan hoy las cadenas de valor en el mundo. Este mecanismo implica el cumplimiento de las normas de seguridad que la OMA elabora para la cadena logística, a fin de garantizar un control pleno, seguro y flexible.

Es fundamental continuar trabajando en nuestro país para que se posibiliten e implementen los mecanismos de facilitación a través del conocimiento y la divulgación. En este sentido, la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA) organizará el jueves 3 de mayo de este año junto con la Aduana Argentina y la Organización Mundial de Aduanas (OMA), un seminario sobre Facilitación de Comercio (en el marco de un ciclo que comenzó en el 2016) que se llevará a cabo en la Universidad UADE. El mismo se centrará en el tema Operador Económico Autorizado, con la presencia de expertos nacionales e internacionales que aportarán las prácticas globales en esta materia.

OEA en el mundo

Existen a nivel mundial programas vigentes de Operador Económico Autorizado que dan cuenta del éxito de la facilitación y el comercio seguro. En América Latina y el Caribe se destacan los siguientes países: Bolivia, Brasil, Colombia, Uruguay, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Guatemala Perú y República Dominicana. En la región de América del Norte, Estados Unidos, Canadá y Jamaica. Por otro lado, nos encontramos en la región de Extremo Oriente, Sur y Sureste de Asia, Australia y las Islas del Pacífico, China, Hong Kong, India, Indonesia, Japón, Corea, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur, Tailandia y Vietnam. En la Unión Europea aplican este programa Noruega, Suiza, Israel, Turquía, Serbia y Moldavia.

Los beneficios generales que pueden destacarse en las diferentes regiones tienen que ver, por ejemplo en el caso de los países latinoamericanos, con un incremento en la competitividad en materia de comercio exterior, que se manifiesta en un mayor prestigio y credibilidad de las firmas; la simplificación de los procesos aduaneros y la reducción de controles físicos y de documentación; entre otros. Se redujeron los canales de verificación naranjas y rojos en Uruguay y los canales amarillo y rojo para declaraciones de exportación en Bolivia. En América del Norte, Estados Unidos obtuvo mediante el programa OEA beneficios para los importadores relacionados con procesos de comercialización agilizados y habilitaciones para participar en otros programas de comercio exterior del Gobierno.

En el continente europeo las ventajas obtenidas mediante los programas OEA consisten en las simplificaciones aduaneras; menores controles físicos y de documentación y acuerdos de reconocimiento mutuo. En naciones como Suiza o Noruega disminuyeron los controles de mercadería y las declaraciones de importación y exportación. En Asia también se implementaron beneficios similares: controles diferenciales, prioridad en el acceso a servicios de comercio y adopción del logo OEA. China posee en la actualidad prioridad en la obtención de autorizaciones, extensión de garantías y bajo ratio de controles físicos. Otros países como Japón e India simplificaron sus procedimientos a través de la declaración e importación previa a la llegada de mercancía o entrada directa en caso de importación, respectivamente.

Algunos casos de estudio: Estados Unidos y Mèxico

En Estados Unidos, las empresas que son aceptadas en el programa OEA se distribuyen en tres categorías o grados, los cuales brindan distintos beneficios (CEPAL, 2008). Grado 1 (solo certificados): se solicitan entre cinco y ocho veces menos controles que los que debe afrontar un postulante que no es miembro. Grado 2 (validados): se requieren aún menos exámenes y cuando estos son necesarios el contenedor se adelanta al principio de la fila. Grado 3: no se requiere ningún examen de seguridad regular y las inspecciones aleatorias son infrecuentes. Los miembros del mismo son considerados agentes de bajo riesgo y por ende, con baja probabilidad son controlados. Incluso si son seleccionados para efectuar un control, el proceso de examinación es más rápido. Todo esto se traduce luego en menores costos de operación. En la actualidad, hay más de diez mil compañías certificadas en EE.UU; estas representan un 54 por ciento del valor de lo que se importa en dicho país.

Entretanto, México cuenta con el mayor programa OEA, conocido como NEEC (Nuevo Esquema de Empresas Certificadas). Los agentes que cuentan con el estatus de OEA gozan de claros beneficios, por ejemplo, si una compañía en México tiene estatus OEA, el tiempo en realizar los trámites fronterizos con Estados Unidos (grandes socios comerciales) se reduce de cuatro horas promedio a veinticuatro minutos. Esto último representa una clara ventaja competitiva. Otros beneficios específicos del programa constituyen menores controles y menores exigencias de garantías y declaraciones resumidas, que se presentan una vez al mes. Todo lo mencionado tiene un impacto monetario concreto y posiciona a México como líder OEA en la Alianza del Pacífico.