Unidos por el espanto

 “Para pedir políticas hay que tener un proyecto¨  le escuché decir días atrás al presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas de Argentina, Roberto Domenech.

06.11.2017 14:39 |  Lic. Adrián Alonso  | 

“El dirigente continuó diciendo que el alcance de un proyecto depende de  los objetivos que nos fijemos”, explicando luego que todo depende de aprender a articular los planes personales o empresariales como base de sustento de los proyectos sectoriales; y estos últimos, como engranajes del proyecto país.

En síntesis, Domenech habla de construir capital social, es decir, esa capacidad de articular acciones conjuntas y en red entre personas, empresas e instituciones públicas y privadas para alcanzar objetivos comunes y sostenerlos en el tiempo.

A la memoria se me vinieron entonces los ejemplos cercanos de las construcciones colectivas de la Indicación Geográfica Melón de Media Agua – San Juan y la DO Dulce de Membrillo Rubio de San Juan.

Y pensé en el sector vitivinícola sanjuanino. Como provincia nos falta un proyecto conjunto para solicitar políticas públicas acordes. Tal vez porque, en mi humilde opinión, nos sobran los individualismos y nos falta solidaridad empresarial, aunque sea duro decirlo  y reconocerlo.

Solo nos une el espanto No la construcción del éxito. Por eso a la vitivinicultura sanjuanina la unió  el terror por el impuesto lapidario del 17% y el mote de brebaje alcohólico  no saludable de un funcionario porteño que ignora las realidades regionales de su propio país y de que el vino es un alimento, tal como lo afirman la ciencia mundial y los considerandos legales de su declaración como bebida nacional. 

Argentina tiene un gran proyecto vitivinícola hacia el 2030. Dentro de ella Mendoza tiene su plan estratégico provincial al igual que La Rioja, Salta y hasta la novel Neuquén.

Pero San Juan no. Solo tiene un puñado de individualidades dispersas tras sellos de gomas y egoísmos baratos contaminados por celos y envidias que no nos dejan crecer.

La vitivinicultura sanjuanina debe madurar de una vez por todas y ojalá esta reciente amenaza nacional de ponerles el tiro de gracia que le faltaba para desaparecer, sirva para ello.

Y por ello anhelamos que cada eslabón entienda la importancia de las acciones conjuntas, donde la cadena de valor del vino incluye a los funcionarios, a fin de poder articular mejor la toma de decisiones políticas y estratégicas.

 Así llevar las acciones conjuntas necesiarias para obtener mejores negociaciones sectoriales en el país y el mundo y a fin de establecer las Política Crediticia, Política de Promoción de Exportaciones, Políticas Provinciales y Municipales, Políticas Energéticas y Políticas de Infraestructura que necesita el sector.

El filósofo y marino romano Séneca repetía “no hay vientos buenos para quienes no saben dónde ir”.

Ojalá este no sea el caso de los líderes locales y pronto encontremos un rumbo preciso de desarrollo sostenible.